jueves, 22 de agosto de 2013

CRÓNICA DE UN DÍA ESPECIAL


                  24 DE MAYO

PRIMERA  JORNADA "ESCUELA, FAMILIAS Y COMUNIDAD PARA CELEBRAR JUNTOS EL 25 DE MAYO DE 1810"

                                           LEER JUNTOS


Luego del acto  formal se invitó a los padres de los distintos niveles a participar de la Jornada de Lectura y reflexión acompañados por directivos y bibliotecaria escolar.
En la misma se leyeron textos relacionados a lo logrado por la Asamblea del  Año XII y relacionarlo con temas actuales.
Se realizó lectura , trabajo en afiches donde se plasmaron  las ideas y luego se hizo la puesta en común.

A través de las imágenes se verán momentos del acto y el trabajo de los padres en el SUM.

Abanderados de los dos niveles EP y ES



Presencia de directivos de Secundaria y Primaria.

Sra Graciela Buttignol lee un texto alusivo a la fecha y la conduccción del acto a cargo de la Sra Estela Maidana, docente de 3ºA





                      
El Sr Carlos Bernárdez comparte la jornada con los padres.



Durante la Jornada los padres expresaron sus ideas  y dialogaron amenamente de los temas tratados.









GRACIAS A LOS PADRES QUE SE SUMAN A TRABAJAR EN EQUIPO, DIALOGAR , REFLEXIONAR  Y COMPARTIR ESTOS MOMENTOS PARA CRECER EN COMUNIDAD.


" EL ÉXITO DEPENDE DE LA VOLUNTAD INDIVIDUAL, Y EN LA UNIÓN SE FORTALECE"

                             HASTA LA PRÓXIMA!!! 
                                                                                                                                M.D

LA NUEVA CAMPANA

En el mes de agosto ha salido el primer ejemplar del diario " LA NUEVA CAMPANA" que es realizado por alumnos de ESCUELA SECUNDARIA  y el profesor Pablo Miotti.
Han utilizado una muy linda frase para presentar su trabajo y es la siguiente:
                        "El éxito depende de la voluntad individual, y en la unión se fortalece".
A través del diario nos quieren comunicar todo aquello que se viva en nuestra comunidad educativa, como ser,  inquietudes, proyectos, producciones artísticas, y todo lo que conforme nuestro trabajo diario..
Tiene una variedad de notas amenas como ser: Un barrio para todos, notasde opiniones, cuidados para la salud, entrevistas, recetas, cuentos y poesías, ranking de películas, juegos y entretenimientos.
  
    STAFF DE LA NUEVA CAMPANA

Dirección: Prof. Pablo Miotti
Edición:  Prof. Verónica Pellerano
Diseño: Prof. Adriana Maldonado
Colaboración en armado y diseño: Micaela Ayala, Tamara Serrano, Daira Barrios.
Departamento de Marketing: Ivan Moyano, Cristian Toldo, Gabriel Manzo, Axel Paez, Cesar Luengo
Departamento de Redacción: María Gauto, Natasha Kalembaza, Rocío Paz, Brenda Torres, Fernanda Moreno, Florencia Bravo, Micaela Hulak, Micaela Ortíz, Rocío Suarez, Magalí Muñoz, Micaela Penayo, Micaela Bustamante.
Búsqueda de Información: Karen Martínez, Sofía San Miguel,Giselle Servín, Melani Burgos,Leandro Guilledo,Florencia Arce, Agustina Ferreir, Micaela Herrera.


Ellos esperan que disfruten de este ejemplar y cuentan con sus colaboración a tavés de poesías, notas, chistes,dibujos o algo que quieran compartir, como también de vuestras opiniones.
Si desean que se los publiquen pueden enviar el material a: revistalncampana@gmail.com


    FELICITACIONES POR EL TRABAJO Y HASTA EL PRÓXIMO NÚMERO !!!

                                                                                                   M.D         

DÍA MUNDIAL DEL FOLCLORE


Día Mundial del Folclore :

La UNESCO declaró que cada 22 de agosto, se conmemore el ''Día Mundial del Folclore'', elegida en recuerdo a aquel 22 de agosto de 1846, cuando el arqueólogo británico William G. Thorns público en la revista londinense “Atheneum” un carta en la que por primera vez usó el término “Folclore”.
El folclore es la expresión auténtica de un pueblo que abarca sus tradiciones, leyendas, costumbres, música, danzas, etc. Precisamente estas peculiaridades distinguen una cultura de otra.
Este término era una palabra creada con la unión de dos voces inglesas: ''Folk'' (pueblo) y lore (saber) para poder referirse a las manifestaciones ancestrales de las culturas de todo el mundo, las que sobreviven hasta el día de hoy: artes, música y costumbres del puebloque son transmitidas de generación en generación.

El hecho folclórico

Según algunos autores[cita requerida], para que una manifestación cultural se considere un hecho folclórico, debe cumplir con alguno o todos de los siguientes aspectos:
  1. Debe transmitirse por vía oral.
  2. Debe ser de autoría anónima.
  3. Debe ser patrimonio colectivo de la comunidad representante del lugar en donde se manifiesta este fenómeno.
  4. Debe ser funcional, es decir, tener alguna utilidad pragmática o cumplir con fines rituales.
  5. Debe ser duradero y perdurable por un tiempo considerablemente largo, como oposición a una moda efímera.
  6. Debe tener variantes múltiples, es decir que no exista una versión oficial del fenómeno sino que se reformule cada vez que emerja.
  7. Existen versiones tanto urbanas como rurales, sin ser necesariamente una superior a la otra.
  8. Debe ser aglutinante, es decir pertenecer o fundar una categoría, corriente, estilo, género o tipo.
Podés buscar más información en la biblioteca escolar

                                                      TE ESPERAMOS.
                                                                                                                                   M.D

sábado, 17 de agosto de 2013

SANTORAL



                    16 DE AGOSTO: DÍA DE SAN ROQUE


EL NACIMIENTO, NIÑEZ Y JUVENTUD
Nació en Francia, en la ciudad de Montpellier, en el año 1295 o (1345), de padres ricos. "Roc" o "Roque" era seguramente su apellido. No sabemos su nombre de pila.
El nacimiento de Roque habría sido fruto de un voto hecho por sus padres que sufrían por no tener hijos.

Las leyendas cuentan que Roque era hijo del gobernador del rey de Mallorca en Montpellier llamado Juan y que, en el momento del nacimiento, llevaba una cruz roja en el pecho prefigurando su destino. Su madre se llamaba Liberia.
Lo que nos cuentan los antiguos historiadores es que, ya desde niño, Roque se distinguió por su corazón piadoso, de tal manera que encantaba a sus padres y a cuantos le conocían.
A sus veinte años quedó huérfano de padre y madre.
Encontrándose dueño de una fortuna considerable, se acordó del consejo evangélico de Jesucristo: "Si quieres ser perfecto, da tus bienes a los pobres y sígueme" (San Mateo19,21). Y he aquí que al momento lo puso en práctica.
Como no tenía hermanos, cedió una parte de la herencia a un tío paterno, juntamente con todos los derechos que le pudiesen pertenecer desde entonces en adelante. Y hecho esto, vendió secretamente el resto de su hacienda y distribuyó su precio entre los necesitados.
LA OPCION TOTAL POR CRISTO Y SU VIAJE HACIA ROMA
Despegado totalmente de los bienes de la tierra, con este deseo de seguir en la pobreza a Jesús y también de enseñar la fe cristiana, se vistió de peregrino y emprendió viaje hacia Roma.
Pidiendo limosna y sintiéndose feliz aún cuando se la negaban groseramente, llegó a Italia Central donde la peste estaba haciendo grandes estragos.
En la zona de la Región Toscana, Roque se hospedó en la ciudad de Acquapendente y, en el hospital, se puso a servir a todas aquellas personas que estaban infectadas de la peste, logrando curaciones admirables e inexplicables.
Seguramente, San Roque aprendió nociones de Medicina en su ciudad natal, que puso luego en práctica durante sus peregrinaciones. Recordemos que Montpellier es una de las ciudades más prestigiosas de Europa en temas médicos, allí está la reconocida Universidad de Montpellier, que fue fundada en el siglo XIII. Y comenzando su tarea, visitó uno por uno todos los lechos, haciendo la señal de la Cruz sobre cada uno de los apestados. Todos ellos se sintieron curados al instante. Inmediatamente salió Roque a la ciudad y curó, de la misma manera, a todos los enfermos que había en las casas.
Se comenzó a correr la voz de que era un Ángel enviado del Cielo, para librarlos de la epidemia. Querían hacerle una gran demostración de homenaje. Pero él, para evitar toda suerte de honor, huyó secretamente.
Se cuenta que en la ciudad italiana de Cesena, antes de llegar a Roma, nuestro santo curó a muchas personas de la peste y en particular a un cardenal, y que éste lo presentó luego al Papa.
Una pintura de la Catedral de Cesena recuerda el hecho milagroso.
LA LLEGADA A ROMA
Finalmente llegó a Roma. También encontró a la Ciudad Eterna atacada por tan horrible azote. Fueron numerosas las curaciones que hizo allí. Asimismo seguía atendiendo a sus hermanos enfermos en los alrededores de Roma y en otras ciudades italianas, adonde se trasladó expresamente.
EL REGRESO Y LA ENFERMEDAD
Cuando se dispuso a regresar a su país, pasó por la ciudad de Rímini, hoy convertida en una de las grandes ciudades turísticas de veraneo en Italia.
En Piacenza tuvo un sueño en el que oyó la voz de Dios que le decía: "Siervo fiel, ya que has tenido bastante ánimo para dedicarte al cuidado de los enfermos por mi amor, tenlo para sufrir la prueba que te voy a enviar".
Al despertar se sintió atacado de una fiebre abrasadora y de unos dolores intensos, y levantó el corazón al Cielo, no para quejarse, sino para dar gracias a Dios bondadoso, pues le daba una ocasión de sufrir por amor suyo. Lo colocaron en el hospital entre los demás enfermos víctimas de la epidemia. Sus dolores se agravaron más todavía, de manera que no podía evitar dar grandes gritos.
Cuando se dio cuenta que molestaba a los demás enfermos, se levantó de la cama y se dispuso a salir fuera de la ciudad hacia alguna cueva o refugio en que no molestase a nadie. Burlando la vigilancia del hospital, aunque con mucha dificultad para caminar, llegó a un bosque vecino en donde encontró una pequeña cabaña abandonada, que le sirvió de asilo.
Sintiéndose devorado por la sed, alzó los ojos al Señor, diciendo: "¡Oh Dios de misericordia!, te doy gracias porque me permites sufrir por vos; pero, ¡oh Señor¡, no me abandones en mi tribulación".
Al instante vio salir de una roca inmediata una fuente de agua cristalina y abundante. Apagando su sed con aquella agua milagrosa y lavándose frecuentemente en ella, se fue curando poco a poco. Pero....
EL PERRO Y SAN ROQUE
Seguro que tus padres o tus abuelos te habrán ya contado la preciosa narración del perro de San Roque. Si te fijas en la estampa, nuestro santo va acompañado de un simpático perrito ¿Quien fue este perro?. Pues ... fue su salvador.
Cuando nuestro santo se trasladó al bosque para no infectar de esta manera a los vecinos de Piacenza, recibía cada día la visita de un perro que le llevaba un pancito. El animalito lo tomaba cada día de la mesa de su amo, un hombre bien acomodado llamado Gottardo Pallastrelli, el cual muy pronto se dio cuenta que uno de sus perros arrebataba cada día de la mesa un pancito y lo llevaba más allá de los campos. Lo siguió y vio con sorpresa cómo el animal ponía el pan en las manos de Roque. El señor pensó: "Éste debe ser un Santo, pues Dios le sustenta de una manera tan maravillosa". Se acercó y le preguntó quién era. Roque le respondió: "Apártese de mí, que puedo contagiarle de peste".
Pero Gottardo, reflexionando, se convenció de que se hallaba delante de un gran siervo de Dios, y comenzó a hablar con Él sin temor, y enseguida se hicieron grandes amigos, de tal manera que quiso imitarlo en su vida de pobreza y penitencia -como lo hizo efectivamente-
Renunció Gottardo a toda su hacienda y determinó vivir en una cueva del bosque, completamente olvidado del mundo y entregado a la contemplación de las verdades divinas.
Al mismo tiempo Roque lo fue instruyendo en el camino de la perfección y no lo dejó hasta que le vio entrenado en su nueva y santa vida.
EL REGRESO DEFINITIVO A LA PATRIA
Mientras tanto, Roque había oído la voz de Dios que le ordenó: "Roque, fiel siervo mío; ya que estás curado de tu mal, vuelve a tu patria, y allí harás obras de penitencia; y prepárate para merecer un lugar entre los bienaventurados del Paraíso". En efecto, se sintió completamente curado y decidió obedecer el mandato del Cielo.
La ciudad de Montpellier estaba en guerra, y así, al llegar, lo tomaron por espía.
LA CARCEL
Lo apresaron injustamente y después de hacerlo ir de tribunal en tribunal, lo metieron en un calabozo sucio y oscurísimo en donde vivió cinco años, ejercitándose en el ayuno y la oración, en la que pasaba todo el día y la mayor parte de la noche.
Finalmente, una luz misteriosa iluminó el calabozo, y Roque oyó que Jesucristo le decía: "Ha llegado tu hora, y quiero llevarte a mi gloria. Si tienes alguna gracia que pedirme, hazlo ahora mismo".
Como habían pasado unos cuantos años y el Santo estaba muy cambiado y desfigurado por la enfermedad y el cansancio, nadie lo reconoció y él tampoco quiso decir quién era. Se presentó como un pobre peregrino; pero nadie le creyó.
LA MUERTE
El santo prisionero le pidió nuevamente el perdón de sus culpas y que fuesen preservados o librados de la peste aquellos que acudiesen a su intercesión. Poco después murió dulcemente; era el 1327 o (1376).
LA GLORIA
Del calabozo salían unos rayos de luz brillantísima. El cuerpo del Santo resplandecía y a su lado se encontró una tablilla con esta inscripción: "Todos los que imploraren la intercesión de Roque, se verán libres del terrible azote de la peste".
La nueva de estas maravillas se extendió rápidamente por la ciudad. La gente quería ver al Santo.
Su tío reconoció el cadáver por la cruz roja que tenía en el pecho, y dispuso que se le hiciesen exequias triunfales, en las que tomó parte todo el pueblo.
El cuerpo fue sepultado primeramente en la iglesia principal, y más tarde en una capilla edificada expresamente en honor de San Roque. Hoy es una iglesia magnífica, adonde acuden devotas muchedumbres para pedir su protección contra las enfermedades contagiosas.
DEVOCION POPULAR Y UNIVERSAL
Desde finales del siglo XIV, se convierte en uno de los santos más populares para pedir su intercesión ante Dios. Es el abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias. El Papa Gregorio XIII lo declaró santo en el siglo XVI y en muchos pueblos y ciudades lo veneran con gran devoción después de que él haya intercedido entre los habitantes.
Son muchas las iglesias parroquiales en el mundo que tienen una imagen de San Roque en los altares.
Los dos principales templos de todo el mundo dedicados a San Roque están en Montpellier y en Venecia.
También en muchas poblaciones hay pequeñitas hornacinas con la imagen del santo que en forma de capillitas están instaladas en las calles.


                                                     
Imagen de San Roque en iglesia de Montpellier, Francia

                                                                                                                               M.D

17 DE AGOSTO


           ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL GENERAL SAN MARTÍN

RECORDARÉ AL GRAL SAN MARTÍN A TRAVÉS DE FRASES QUE NOS MUESTRAN SU MODO DE PENSAR Y SU ACTITUD FRENTE A LA VIDA.

PARA LEER Y REFLEXIONAR.

"LA BIBLIOTECA DESTINADA A LA EDUCACIÓN UNIVERSAL, ES MÁS PODEROSA QUE   NUESTROS EJÉRCITOS".

      "LA CONCIENCIA ES EL MEJOR JUEZ QUE TIENE UN HOMBRE DE LEY".

       "MI MEJOR AMIGO ES EL QUE ENMIENDA MIS ERRORES O REPRUEBA MIS     DESACIERTOS".


"MI NOMBRE ES LO BASTANTE CÉLEBRE PARA QUE YO LO MANCHE CON UNA INFRACCIÓN A MIS PROMESAS."

 "EDUCAR NO ES DAR CARRERA PARA VIVIR, SINO TEMPLAR EL ALMA PARA LAS DIFICULTADES DE LA VIDA."






                                                        
PINTURADE GUILLERMO ROUX
























                                                                                                     
ÉPICO CRUCE DE LOS ANDES
Recordemos y honremos a nuestros próceres que forjaron el camino para la posteridad de los pueblos.

                                                                                                            M.D

jueves, 15 de agosto de 2013

MISCELÁNEAS DEL GRAL SAN MARTÍN

OTROS ASPECTOS DE SU VIDA.


Retrato físico y moral - Recopilados por José Luis Busaniche

Retrato de San Martín

Luego de la batalla de Chacabuco el viajero inglés Samuel Haigh, nos ha dejado este retrato en su libro “Bosquejos de Buenos Aires, Chile y el Perú.” “Aquella noche el general San Martín daba una gran fiesta y baile en honor del comodoro Bowles (comandante británico en el Pacífico), cuya fragata “Amphion”, estaba anclada en la bahía de Valparaíso. Todos los ingleses iban a asistir a la fiesta y nos ofrecieron cortésmente invitaciones a mister Robinson y a mí; en consecuencia, por la noche, nos rasuramos por primera vez desde nuestra partida de Mendoza, y vistiéndonos para la ocasión, nos dirigimos al Cabildo, grande edificio público donde tenía lugar la reunión. “Se había arreglado para la fiesta el espacioso patio cuadrado del Cabildo y sido techado con un toldo adornado con banderas enlazadas de Argentina, Chile y otras naciones amigas; todo se hallaba bellamente iluminado con farolillos pintados y algunas ricas arañas de cristal colgaban en diferentes partes del techo. El gran salón y las habitaciones que cuadraban el patio se habían destinado para cena y refrescos, y otros cuartos se habían dispuesto para las autoridades superiores, civiles y militares. “Esa noche fui presentado al general San Martín, por mister Ricardo Price y me impresionó mucho el aspecto de este Aníbal de los Andes. Es de elevada estatura y bien formado, y todo su aspecto sumamente militar: su semblante es muy expresivo, color aceitunado obscuro, cabello negro, y grandes patillas sin bigote; sus ojos grandes y negros tienen un fuego y animación que se harían notables en cualesquiera circunstancias. Es muy caballeresco en su porte, y cuando le vi conversaba con la mayor soltura y afabilidad con los que le rodeaban; me recibió con mucha cordialidad, pues es muy partidario de la nación inglesa. La reunión era brillantísima, compuesta por todos los habitantes de primer rango en Santiago, así como por todos los oficiales superiores del ejército; cientos se entregaban al laberinto del vals y el contento general era visible en todos los rostros. “Mientras yo contemplaba este espectáculo, tan diferente del visto durante nuestro pasado, melancólico y horrible viaje, ser tan repentinamente trasladado al medio de la civilización y elegancia, desde la Cordillera solitaria a la reunión de las beldades y caballeros de la capital, me parecían encantamiento. “Cuando después intenté describir esta sensación a un caballero, se valió de un símil apropiado aunque algo profano, replicando: “Usted debe haberse sentido como alma escapada del Purgatorio al Paraíso”. “Muchos de mis compatriotas estaban en el ejército patriota y entre los presentes a la reunión se contaban el capitán O’Brien y los tenientes Bownes y Lebas; éstos habían estado en la batalla de Chacabuco. algunos oficiales de la Amphion participaban también de la diversión. Durante la cena, que se sirvió de manera muy suntuosa y espléndida, muchos brindis patrióticos y cumplimientos se cambiaron entre los funcionarios principales, civiles y militares, y nuestro comandante naval. Después del refrigerio los concurrentes reanudaron la danza, y según entiendo continuaron hasta mucho después de venir el día, pero sintiéndome fatigado, me retiré poco después de media noche para disfrutar la primera noche de descanso en la capital de Chile.” Samuel el Haigh.



Hábitos del General - Recopilados por Jose Luis Busaniche

Unos apuntes del general Tomás Guido, publicados en la REVISTA DE BUENOS AIRES, ofrecen estos detalles sobre la vida íntima de San Martín: “Se me consentirá aquí, en gracia de tan célebre personaje, una digresión encaminada a suministrar algunos detalles sobre su vida íntima. Era generalmente sobria y metódica. Durante su larga permanencia en Chile, tenía por costumbre levantarse de tres y media a cuatro de la, mañana, y aunque con frecuencia le atormentaba al ponerse de pie un ataque bilioso, causándole fuertes náuseas, recobraba pronto sus fuerzas por el uso de bebidas estomacales, y pasaba luego a su bufete. Comenzaba su tarea, casi siempre a las cuatro de la mañana, preparando apuntes para su secretario, obligado a presentársele a las cinco. Hasta las diez se ocupaba de los detalles de la administración del ejército, parque, maestranza, ambulancias, etc., suspendiendo el trabajo a las diez y media. Desde esa hora adelante, recibía al Jefe de Estado Mayor, de quien tomaba informes y a quien daba la orden del día. Sucesivamente concedía entrada franca a sus jefes y personas de cualquier rango, que solicitaren su audiencia. El almuerzo general era en extremo frugal, y a la una del día, con militar desenfado, pasaba a la cocina y pedía al cocinero lo que le parecía más apetitoso. Se sentaba solo, a la mesa que le estaba preparada con su cubierto, y allí se le pasaba aviso de los que solicitaban verlo, y cuando se le anunciaban personas de su predilección y confianza, les permitía entrar. En tan humilde sitio ventilábase toda clase de asuntos, como si se estuviera en un salón, pero con franca llaneza, frecuentemente amenizada con agudezas geniales. Sus jefes predilectos eran los que gozaban más a menudo de esas sabrosas pláticas. Este hábito, que revelaba en el fondo un gran despego a toda clase de ostentación, y la sencillez republicana que lo distinguía, no era casi nunca alterada por el general, considerándola, -decía él en tono de chanza- un eficaz preservativo del peligro de tomar en mesa opípara algún alimento dañoso a la debilidad de su estómago. Mas esto, que pudiera llamarse una excentricidad , no invertía la costumbre de servirse a las cuatro de la tarde una mesa de estado, que, en ausencia del general, presidía yo, preparada por reposteros de primera clase, dirigidos por el famoso Truche, de gastronómica memoria.
Asistían a ella jefes y personas notables, invitadas o que ocasionalmente se hallasen en palacio a la indicada hora. El general solía concurrir a los postres, tomando en sociedad el café, y dando expansión a su genio en conversaciones festivas. Por la tarde recibía visitas o hacía corto ejercicio, y al anochecer regresaba a continuar su labor, imponiéndose de la correspondencia del día, tanto interna como del exterior, hasta las diez, que se retiraba a su aposento y se acostaba en su angosto lecho de campaña, no habiendo querido, fiel a sus antiguos hábitos, reposar nunca en la cama lujosa que allí le habían preparado. Mas este régimen era con frecuencia interrumpido por largas vigilias, en las que meditaba y combinaba operaciones bélicas del más alto interés, y cuanto se relacionaba con su inmutable designio de asegurar la independencia y organización política de Chile. A más de la dolencia casi crónica que diariamente lo mortificaba, sufría de vez en cuando ataques agudísimos de gota, que, entorpeciendo la articulación de la muñeca de la mano derecha, lo inhabilitaban para el uso de la pluma. Su médico, el doctor Zapata, lo cuidaba con incesante esmero, induciéndolo no obstante, por desgracia, a un uso desmedido del opio, a punto de que, convirtiéndose esta droga, a juicio del paciente, en una condición de su existencia, cerraba el oído a las instancias de sus amigos para que abandonase el narcótico (de que muchas veces le sustraje los pomitos que lo contenían) y se desentendía del nocivo efecto con que lenta pero continuadamente minaba su físico y amenazaba su moral”. Tomás Guido.

* FUENTE: www.sanmartiniano.gov.ar
                                                                                                                                      M.D

GRAL JOSÉ DE SAN MARTÍN

Sus padres y hermanos - Por José A. Torre Revell (1893-1964)

El Padre: Don Juan de San Martín

En el antiguo reino de León -cuyas vicisitudes históricas corren parejas con el de Castilla- nacieron los padres del Libertador.
En el pueblo de Cervatos de la Cueza nació don Juan de San Martín y Gómez, un 3 de febrero de 1728, hijo de Andrés de San Martín e Isidora Gómez. La aldea se levanta en la comarca de la Cueza, por donde atravesaba una calzada romana, y cuyo nombre lo toma por el del río que la cruza. El investigador Eugenio Fontaneda, a quien seguimos en parte de esta exposición, supone que debió existir una antigua fortaleza Celta, origen de la actual población, en las cercanía del que fuera solar de los San Martín, hoy casa-museo salvada para la posteridad por el mismo autor.
Se trata de una morada noble castellana, austera, fuerte, construida de adobe, con tapial revestido de barro y paja, y concebida para guardar de los fríos de invierno. De este tipo de edificación cabe decir, como observó González Garrido, que fue llevada a América por Alonso de Ojeda, Juan de Garay y el mismo Juan de San Martín convirtiéndose, allende los mares, en la "técnica criolla por antonomasia".
Cervatos es, probablemente, la cuna del apellido San Martín. Parece ser originario del nombre de un santo hidalgo caballero andante, San Martín de Tours.
El mismo que providencialmente, fue patrono de la ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, hoy Buenos Aires, Capital de la República Argentina.
El hogar donde naciera Juan de San Martín era morada de humildes labradores.
Al amparo de sus mayores, fortaleció su noble espíritu de cristiano y cuando cumplió dieciocho años, algo tarde para lo acostumbrado en la época, dijo adiós a sus buenos padres, orgulloso por ingresar en las filas del ejército de su patria, para seguir las banderas que se trasladaban de uno a otro confín del mundo.
El joven palentino se incorporó al Regimiento de Lisboa como simple soldado.
Inició su aprendizaje militar en las cálidas y arenosas tierras de Africa (al igual que lo haría su hijo José Francisco), donde realizó cuatro campañas militares. El 31 de octubre de 1.755 alcanzó las jinetas de sargento y, seis años más tarde, las de sargento primero. Cuando después de guerrear en tierras de las morerías regresó a la metrópoli, siguió a su regimiento a través de las distintas regiones en que estuviera de guarnición. Así le vemos actuar en la zona cantábrica y en la fértil Galicia, en la activa y fértil Guipúzcoa, en la adusta y sobria Extremadura y en la alegre Andalucía. Era Juan de San Martín un soldado fogueado y diestro en los campos de batalla cuando, en 1764, se le destinó para continuar sus servicios en el Río de la Plata. Cuando el 21 de octubre de 1764 se regularon en Málaga los servicios de Juan de San Martín, se le computaron diecisiete años y trece días en campañas. A raíz de su meritoria foja de servicios, se le ascendía a oficial del ejército real con los galones de teniente, cuyo título le fue extendido el 20 de noviembre de 1764. Su embarque con destino al Río de la Plata lo debió efectuar en Cádiz.La carrera militar de Juan de San Martín es, pues, aparentemente modesta; pero, en la hondura de su abnegada vida, se puede percibir el anuncio de las virtudes heroicas de su hijo menor, José Francisco.
Cuando desembarcó en el Riachuelo ejercía las funciones de gobernador Pedro de Cevallos, quien le confió el adiestramiento e instrucción del Batallón de Milicias de Voluntarios Españoles, hasta que, en mayo de 1765, lo destinó al bloqueo de la Colonia del Sacramento y del Real de San Carlos. Permaneció en esa zona hasta julio de 1766, en que se le confió la comandancia del Partido de las Vacas y Víboras, en la actual República Oriental del Uruguay.
En ese nuevo destino prestó imponderables servicios en la persecución del contrabando. En 1767 ocurrió el extrañamiento de los jesuitas con la confiscación de los edificios y toda suerte de bienes que poseían en España y en América.- Los religiosos tenían en la actual República Oriental del Uruguay, dependiente del Colegio Belén de Buenos Aires, una extensa y bien poblada estancia llamada "Calera de las Vacas" -que fue conocida después con el nombre de "Las Huérfanas"-; se extendía ésta por el norte hasta el arroyo de las Vacas, al este lindaba con el Migueletes y el San Juan y al oeste y suroeste con el caudaloso Río de la Plata.
En ese rico latifundio de cuarenta y dos leguas cuadradas, pastaban por millares distintas especies de ganado. El entonces gobernador Francisco de Paula Bucareli y Ursúa, le confirió al teniente San Martín la ocupación de la referida estancia, encargándole después su administración, que desempeñó hasta 1744, haciendo aumentar en forma extraordinaria sus beneficios.
Al mismo tiempo que Juan de San Martín ejercía las funciones de administrador, no dejó inactivas sus funciones militares, cooperando de acuerdo con órdenes de sus superiores en el bloqueo establecido permanentemente por España a la Colonia del Sacramento.
El gobernador Bucareli otorgó el 10 de abril de 1769 al padre del Libertador, el empleo de ayudante del Batallón de Voluntarios de Buenos Aires, que confirmó el monarca por título expedido en San Lorenzo el Real el 30 de octubre de 1772.
Varios hechos trascendentales ocurrieron en la vida de nuestro personaje durante su actuación n el Uruguay. Su casamiento con Gregoria Matorras y el nacimiento deç sus tres hijos mayores.
El matrimonio se realizó en el palacio episcopal, estando a cargo del obispo titular, Manuel Antonio de la Torre, el 1º de octubre de 1770. Los nuevos esposos se reunieron en Buenos Aires el día 12 de octubre de ese año, trasladándose poco después a Calera de las Vacas. Allí formaron su hogar y en ese lugar, en octubre nacieron tres de sus hijos: María Elena, el 18 de agosto de 1771; Manuel Tadeo, el 28 de octubre de 1772 y Juan Fermín Rafael, el 5 de octubre de 1774.
Cuando el teniente Juan de San Martín cesó en las funciones de administrador de la estancia de Calera de las Vacas, el gobernador de Buenos Aires, Juan José de Vértiz y Salcedo, lo designó el 13 de diciembre de 1.774 teniente gobernador del departamento de Yapeyú, haciéndose cargo de sus nuevas funciones "desde principios de abril de 1.775."
Yapeyú había sido una de las reducciones más florecientes y ricas en tierras y ganados, que fundó la acción fervorosa y ejemplar de los padres de la Compañía de Jesús. Fue erigida a iniciativa del provincial P. Nicolás Mastrilli, con la cooperación del mártir y beato P. Roque González de Santa Cruz, superior de las misiones del Uruguay, y el P. Pedro Romero, su primer párroco. Su instalación se efectuó el 4 de febrero de 1.627, junto al arroyo llamado Yapeyú por los indígenas, bautizándose con el nombre de Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú.
Yapeyú fue baluarte de civilización y del cristianismo frente a los indomables indígenas, como los charrúas y los yaros, y t ambién lo fue contra los temibles bandeirantes, hordas de hombres blancos que vivían al margen de toda ley humana y que a sangre y fuego sembraron el terror y la muerte, asolando a las incipientes misiones.
Con el correr de los años, Yapeyú se convirtió en uno de los pueblos más ricos de las misiones. Poseía estancias en ambas bandas del río Uruguay.
El pueblo quedó casi abandonado después de la expulsión de los misioneros de la Compañía de Jesús.
Dos nuevos vástagos aumentaron la familia San Martín-Matorras en Yapeyú: Justo Rufino, nacido en 1776, y nuestro Libertador, José Francisco, que vio la luz el 25 de febrero de 1778.
Siendo el pueblo de Yapeyú fronterizo a zonas de litigio, sus habitantes vivían bajo continuas amenazas de guerra.
El nuevo mandatario, Juan de San Martín, desde que ocupara la tenencia, activó la organización de un cuerpo de naturales guaraníes compuesto por 550 hombres, que al ser revistados por el gobernador de Misiones, Francisco Bruno de Zabala, le hicieron decir que era como la más arreglada tropa de Europa. Esas fuerzas, adiestradas por el teniente San Martín, se destinaron a contener los desmanes de los portugueses y las acometidas de los valerosos y aguerridos charrúas y minuanes.
Merced a un informe emitido por el Virrey Vértiz, Juan de San Martín ascendió al grado de capitán del ejército real, por título que se expidió en El Pardo el 15 de enero de 1.779. Cuando este despacho llegó a sus manos hacía algunos meses que había cumplido cincuenta y un años de edad.
El constante estado de intranquilidad en que se vivía en la región motivó el traslado de Gregoria Matorras de San Martín a Buenos Aires, trayendo consigo a sus cinco hijos. En la capital se le reuniría su esposo en los primeros meses de 1781. El capitán San Martín, con actividad y celo encomiables no sólo puso en estado de defensa el departamento a su mando, sino que lo impulsó por las vías del progreso, realizando diversas obras de carácter público.
Terminada su actuación en Yapeyú, el capitán San Martín embarcó con rumbo a Buenos Aires el 14 de febrero de 1781, volviendo a reunirse entonces con su esposa e hijos e incorporándose de nuevo a las filas del ejército para ejercer las funciones de ayudante mayor de la Asamblea de Infantería. Desde Buenos Aires, el 18 de agosto, se dirigió por escrito al virrey Vértìz, a la sazón en Montevideo, ofreciéndose para cualquier servicio o bien para instruir a los naturales, en cuyo ejercicio se había distinguido durante su residencia en Yapeyú.
El padre del Libertador se dirigió a las autoridades superiores de la Corte pidiendo la correspondiente licencia para embarcarse con su familia con destino a la metrópoli. Le fue concedido lo solicitado por Real Orden, expedida el 25 de marzo de 1783. Casi un cuarto de siglo de constante actividad había consagrado a las regiones del Plata el veterano soldado; había actuado en campañas militares que acreditaron su valentía y había administrado con suma pureza bienes confiados a su cuidado.
En abril de 1784, Juan de San Martín llegaba a Cádiz; retornaba al suelo patrio con su mujer y cinco hijos. Los cuatro varones, al igual que su padre, abrazarían la carrera de las armas, pero de todos ellos, sólo el benjamín daría gloria inmortal al apellido paterno.
En Málaga pasaría los últimos años de su existencia, mientras sus hijos avanzaban en edad y aspiraciones. En esa ciudad iniciaron o completaron, en parte, los estudios los jóvenes hermanos San Martín. Con los ojos mirando más allá de los mares, Juan de San Martín exhalaba, el 4 de diciembre de 1796, su último suspiro. Se hizo constar que no había testado y que habitaba en un lugar de Málaga conocido por Pozos Dulces, camino de la Alcazabilla.
La viuda del antiguo teniente de Yapeyú, al mes siguiente del óbito de su esposo, dirigió una instancia al monarca Carlos IV en la que solicitaba una pensión. En 1.806. gestionó e insistió para que la reducida pensión que disfrutaba, de 175 pesos fuertes anuales, fuera transferida a su hija después de su fallecimiento. El rey resolvió no acceder a lo solicitado. Sus restos descansan hoy en el cementerio dela Recoleta de Buenos Aires.

La Madre: Gregoria Matorras

La madre del futuro Libertador, doña Gregoria Matorras del Ser, fue el sexto y último vástago del primer matrimonio de Domingo Matorras con María del Ser. Fueron sus hermanos mayores: Paula, Miguel, Francisca, Domingo y Ventura. Vino al mundo el 12 de marzo de 1738, en el pueblo de la Región de Palencia, Reino de León, llamado Paredes de Nava (la villa debió su origen a antiguas construcciones castrenses, de donde viene su nombre "Paredes", en tanto que "Nava" significa llanura en lengua vasca y majada en hebreo).
Fue bautizada en la parroquia de Santa Eulalia al cumplir diez días (el mismo lugar donde nacieron y se bautizaron genios del Renacimiento español como Pedro Berruguete y su hijo Alonso, o Jorge Manrique, autor de "la mas bella poesía del Parnaso castellano de la Edad Media", según Marcelino Menéndez y Pelayo).
Haciendo valer el contenido del viejo proverbio "Una madre vale mas que cien maestros", muchos biógrafos aciertan a observar que en la idiosincrasia de la madre de José radicaron las razones más profundas de la nobleza y el desinterés del Emancipador. A los seis años, quedó huérfana de madre. A los treinta, aún soltera, viajó al Río de la Plata con su primo Jerónimo Matorras, ilustre personaje que aspiraba a colonizar la región chaqueña, obteniendo para el logro de esa empresa el título de gobernador y Capitán General de Tucumán. Antes de emprender el viaje obtuvo Matorras licencia, otorgada el 26 de mayo de 1.767, para traer consigo a su prima Gregoria, a su sobrino Vicente y a otras personas.
Llegada a Buenos Aires con don Jerónimo en 1767, fue el azar o la añoranza de su Tierra de Campos lo que le motivó a reunirse con paisanos. Así empezó a relacionarse con un bizarro capitán, oriundo de un pueblo próximo al suyo, que luego sería su esposo. En poco tiempo, se onocieron, se amaron y se prometieron.
Pero, como el deber de las armas llevó al novio a un destino en las Misiones Jesuíticas del norte, la novia hubo de casarse, por poder, con un representante de su marido el capitán de dragones D. Juan Francisco de Somalo, el 1 de octubre de 1770, con las bendiciones del obispo de Buenos Aires, don Manuel de la Torre, también oriundo de otro pueblo palentino, Autillo de Campos. La escritura, otorgada por don Juan cuatro meses antes de la celebración, "por palabra de presente como ordena Nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica Romana", se refiere a la novia con estas palabras: "doña Gregoria Matorras, doncella noble, con quien tengo tratado, para más servir a Dios Nuestro Señor, casarme".
Es revelador conocer el testamento de doña Gregoria para vislumbrar su personalidad. firmado en Madrid, el año 1803, diez antes de morir. En el mismo se puede leer: "En el nombre de Dios Todopoderoso y de la Santísima Reina de los Angeles, María Santísima, Madre de Dios y Señora Nuestra, amen. Sépase por esta pública escritura de testamento (...) como yo, Doña Gregoria Matorras, viuda de Don Juan de San Martín capitán (...). Teniéndome la muerte, como cosa natural a toda creatura viviente, su hora tan cierta como incierta la de su advenimiento (...)."
En sus palabras se destacan una serenidad firme ante la muerte, una intensa fe religiosa y una gran reciedumbre de carácter. De hecho, los escritos de doña Gregoria y don Juan son testimonios de tales rasgos que, junto al amor por las Indias, eran principios que transmitían cuidadosamente a sus hijos, aunque de un modo muy particular fueron desarrollados por el general.
En otra parte del documento, se entrevé cierta predilección hacia José Francisco; porque, tras referirse a provisión económica destinada a la atención de las necesidades de sus hijos mayores, Manuel Tadeo, Juan Fermín y Justo Rufino, "para su decoro y decencia en la carrera militar", destaca que el que más le había costado era Justo Rufino, "actualmente guardia de Corps en la Compañía Americana", pues principalmente con él "se han gastado muchos maravedíes". A lo que añade, con entrañable acento: "Pero sí puedo asegurar que el que menos costo me ha tenido ha sido don José Francisco." ¿Cómo explicar esto, sabiendo que éste tomó lecciones de guitarra del compositor don Fernando Sors; que reunió una gran biblioteca, cuyo valor equivaldría a su sueldo integro de militar durante tres años; que tomó lecciones de canto, que nunca pidiera dinero a sus padres? El aparente misterio se aclara, si aceptamos que obtenía ingresos extra con actividades artísticas, que percibía, tal vez, de sus amigos y comerciantes de la logia de los "Caballeros Racionales", asamblea de inspiración francmasónica a que pertenecía. En efecto, en una de sus cartas comentaba que, si fracasaba en la carrera de armas, siempre podría ganarse la vida pintando paisajes de abanico. De hecho, la bandera de los Andes pintada al gouache él por nos le revela como avezado pintor. No obstante, como militar decimonónico, tuvo el pundonor de ocultar sus trabajos manuales como medio de obtener ingresos; y es que, en general, lo artesanal y las actividades mercantiles estaban mal vistas en aquella época. Doña Gregoria tuvo otro hermano, presbítero, llamado don Miguel, capellán de numero de la Santa Iglesia Catedral de Palencia,que aparece citado en documento de su esposo, autorizándole a administrar su bienes raíces adquiridos por herencia, sitos en Paredes de Nava. Tenía también otros hermanastros -pues el padre enviudó y volvió a casarse- que alcanzaron importantes puestos en la sociedad, como don Andrés, procurador de tribunal civil, don José, medico cirujano, y don Simón, medico de cámara de la reina Isabel II.
Desde que don Juan falleciera en Málaga a los sesenta y ocho años, teniendo José Francisco dieciocho, doña Gregoria no estuvo sola. Siempre le acompañaba el matrimonio formado por su hija María Elena y don Rafael González Menchaca, empleado de rentas, que le dio a su nieta Petronila.
La muerte de dona Gregoria acaeció en Orense ( Galicia) el primero de junio de 1813, donde estaba destinado don Rafael. Tanto él como María Elena cumplieron los deseos de su madre, que había expresado en el mencionado testamento, la voluntad de que su cuerpo "sea amortajado con el habito de Santo Domingo de Guzmán". Ambos habían profesado en la Orden Tercera de Santo Domingo, en cuyo convento orensano fue inhumada.
En ese mismo año, don José Francisco de San Martín y Matorras se manifestaba por primera vez como triunfador de la causa de la Emancipación americana, en combate de San Lorenzo, demostrando una valía militar extraordinaria.
Contemplando el pasado del general, sus raíces, cimentadas en la aguerrida tierra palentina donde sus padres nacieron, y estableciendo sus virtudes humanas en un cristianismo auténtico, e comprende mejor como: "De azores castellanos nació el cóndor que sobrevoló los Andes" (lema de la casa- solar de los San Martín, en Cervatos de la Cueza).

Los Hermanos: María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín y Justo Rufino

Del matrimonio contraído entre don Juan de San Martín, ayudante mayor de la Asamblea de Infantería de Buenos Aires, y doña Gregoria Matorras, nacieron en la Real Calera de las Vacas, jurisdicción de la parroquia de Las Víboras -actualmente en la República Oriental del Uruguay- sus hijos María Elena (18 de agosto de 1771), Manuel Tadeo (28 de octubre de l772) y Juan Fermín (5 de febrero de l774).
Trasladada la familia al departamento de Yapeyú, donde don Juan fue designado Teniente de Gobernador, nacieron los otros dos hijos: Justo Rufìno (l776) y José Francisco (25 de febrero de l778).
Se casó en Madrid el 10 de diciembre de 1802 con Rafael González y Alvarez de Menchaca.
En su testamento, el Libertador estableció: "... es mi expresa voluntad el que mi hija suministre a mi hermana María Elena una pensión de mil francos anuales y, a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila una de doscientos cincuenta hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi hermana y sobrina, sea necesario otra hipoteca, en la confianza que me asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi voluntad". (París, 23 de enero de 1844).
María Elena falleció en Madrid el año 1852.
Como María Elena, nació en Calera de las Vacas, territorio de Misiones del Uruguay el 28 de octubre de 1772.
La hoja de servicios de Manuel Tadeo le presenta robusto y de corta estatura.Tuvo especial gusto por la música, acaso originado en el Colegio de San Telmo, de gran prestigio entonces, al que pudo asistir desde su llegada a Málaga, y también debe suponerse que como José Francisco fuera un buen matemático, pues desde sus primeros años de oficial se le dieron cargos de artillería, arma facultativa, ya entonces muy científica y, por ello, solo accesible a los técnicos y marinos.
Del mismo modo que todos sus hermanos varones, siguió la carrera de las armas, iniciándose en el Regimiento de Infantería Soria, "El Sangriento". en el que ingresó como cadete en 1788. Con dicha unidad tomó parte en la campaña de Africa (l790), participó en las campañas de Ceuta y de los Pirineos Orientales (l793-l794). Quedó prisionero de los franceses, junto con su regimiento, al rendirse la plaza de Figueres. Firmada la Paz de Basilea (julio de 1795) fue liberado. Concluida la guerra contra Francia, sirvió como maestro de cadetes durante dos años y medio y fue comisionado, por el término de nueve meses, en el reino de Murcia en persecución de malhechores y contrabandistas.
Al iniciarse el siglo XIX obtuvo el grado de capitán y pasó a revistar en el Regimiento de Infantería Valencia. En 1806 fue agregado al Regimiento de Infantería de la plaza de Ceuta.
Participó en la guerra de la Independencia y luchó contra los franceses; el 16 de setiembre de 1808 fue nombrado ayudante de campo del general conde de Castrillo y Orgaz, revistando en los ejércitos del Centro, Extremadura, Cataluña y Valencia. Participó en las jornadas de Tudela, Navarra, Ciudad Real y en la retirada de Despeñaperros. En los últimos años de esta guerra se halló en el sitio y defensa de Valencia.
Se graduó de coronel en 1817; revistó en el Regimiento de Infantería León y, en 1826, se le concedió el gobierno militar de la fortaleza de Santa Isabel de los Pasajes, en San Sebastián. Falleció en Valencia en 1851.

Juan Fermín Rafael

Ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería Soria el 23 de setiembre de 1788, en el cual revistó durante catorce años.
Permaneció luego tres años en el Batallón Veterano Príncipe Fernando. Luego pasó a la caballería, prestando servicio en el Regimiento Húsares de Aguilar y, posteriormente, en el Escuadrón Húsares de Luzón, con destino en Manila, Filipinas. Según su foja de servicios, se encontró en la plaza de Ceuta; hizo la guerra contra Francia desde el 17 de julio de 1793; estuvo en la retirada del Rosellón en mayo de 1794. Continuó en el mismo regimiento incorporándose a la guerra marítima y participó en la batalla naval del 14 de febrero de 1797, contra los ingleses.
En el año 1802 se trasladó a Filipinas, donde contrajo matrimonio con Josefa Manuela Español de Alburu. Falleció en Manila el 17 de julio de 1822.
Los descendientes de Juan Fermín Rafael eran hasta hace unos pocos años los únicos miembros de la familia comprobados que seguían con vida.

Justo Rufino

El 18 de agosto de 1793 solicitó ingresar en el ejército español siendo admitido en el Real Cuerpo de Guardias de Corps el 9 de enero de 1795. Permaneció en ese cuerpo durante trece años, en cuyo transcurso fue ayudante de campo del marqués de Lazán y ascendido a teniente el 9 de enero de 1807.
Posteriormente se incorporó al Regimiento de Caballería Húsares de Aragón, con el grado de capitán.
Asistió a los acontecimientos de Aranjuez (mayo de 1808); al ataque y defensa de Tudela (junio de 1808); a los dos sitios de Zaragoza (1808 y 1809), donde fue hecho prisionero cuando se rindió la ciudad. Fugó de sus captores y se presentó al gobierno, que lo destinó -ya graduado de teniente coronel- junto al teniente general Doyle.
Participó en la destrucción del fuerte de Sant Carles de la Rápita y asistió al sitio de Tarragona.Falleció en Madrid en 1832. Fue el único de los hermanos varones que estuvo junto a José Francisco durante su período de ostracismo en Europa.



Árbol genealógico


 
                                              
FUENTE : www.sanmartiniano.gov.ar
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